
Ferrari tardó 75 años en construir un SUV. Cuando finalmente lo hizo, no eligió el camino fácil. Mientras la competencia apostaba por V8 biturbo electrificados, Maranello puso bajo el capó del Purosangue el único motor V12 atmosférico disponible en un SUV de producción en el mundo. El resultado es un coche que no se parece a nada que haya existido antes — y que probablemente no vuelva a existir.
El exterior: la silueta que nadie esperaba de Ferrari
El Purosangue mide 4,97 metros de longitud y tiene una altura de 1,58 metros — compacto para ser un SUV, enorme para ser un Ferrari. La silueta es inconfundiblemente de Maranello: la nariz baja y afilada, las entradas de aire laterales, las proporciones largas y la trasera musculosa con cuatro salidas de escape integradas en el difusor comunican que esto no es un SUV con el escudo del Cavallino Rampante pegado encima. Es un Ferrari que acepta pasajeros traseros.
Las puertas traseras de apertura contrapuesta — las llamadas suicide doors — son el detalle más audaz del diseño y el que mejor resume la filosofía del Purosangue: Ferrari no construyó un SUV utilitario, construyó un gran turismo de cuatro plazas con la practicidad como argumento secundario y la emoción como razón de ser.
El interior: cuatro plazas donde cada ocupante es protagonista
El habitáculo del Purosangue tiene dos zonas claramente diferenciadas. En el puesto del conductor todo orbita alrededor del volante deportivo con controles integrados y el cuadro de instrumentos digital orientado hacia él — la filosofía del cockpit de un Ferrari de dos plazas trasplantada a un coche de cuatro. En el centro del salpicadero, una pantalla táctil de 10,2 pulgadas gestiona la conectividad, la climatización y los sistemas del vehículo.
Las plazas traseras son individuales — dos butacas separadas por una consola central, no un banco corrido — con sus propias pantallas de 8,8 pulgadas, climatización independiente y una generosidad de espacio que ningún Ferrari anterior había ofrecido. El sistema de sonido Burmester de serie eleva la experiencia a la altura del resto del coche.
Mecánica: el V12 atmosférico más grande del segmento
El motor del Purosangue es un V12 atmosférico de 6,5 litros y 725 CV a 7.750 rpm — el mismo bloque, evolucionado, que ha impulsado algunos de los Ferrari más legendarios de la historia. Sin turbocompresor, sin electrificación, sin red: solo doce cilindros, seis litros y medio de cilindrada y la música más extraordinaria que puede producir un SUV de producción.
La transmisión es una caja de doble embrague de ocho velocidades con cambios en 200 milisegundos, asociada a un sistema de tracción total con diferencial electrónico en cada eje. El resultado: 0-100 km/h en 3,3 segundos, 0-200 km/h en 10,6 segundos y una velocidad máxima de 310 km/h.
Dinámica: la suspensión activa que lo cambia todo
El Purosangue incorpora el sistema de suspensión activa Ferrari AV (Active Suspension) con control electrónico en las cuatro ruedas — una tecnología heredada directamente de la Fórmula 1 que permite ajustar la dureza de cada amortiguador de forma independiente en tiempo real. El resultado es un SUV que en modo Sport se comporta como un deportivo de dos plazas y en modo Comfort absorbe los irregularidades del asfalto con una suavidad que contradice sus 2.033 kilos de peso.
El sistema de vectorización de par activo distribuye la potencia entre los ejes y entre las ruedas del mismo eje de forma continua, garantizando una tracción y una estabilidad excepcionales en cualquier condición de adherencia.
Precio
El Ferrari Purosangue tiene un precio de salida en España desde aproximadamente 390.000 euros — el SUV más caro del blog y el único con motor V12 atmosférico del mercado. Un precio que incluye la única oportunidad de conducir un Ferrari con cuatro plazas, cuatro puertas y el sonido más extraordinario del segmento.
Alex Montesinos

